04 mayo 2012

Bendición de N.P. Jesús Despojado - Traslado a San Benito (II) - Salamanca


De la mano de Gabriel Alonso García - fotógrafo oficial designado por la junta de gobierno de la Hermandad de Jesús Despojado de Salamanca  para los actos de la Bendición - te presento una nueva colección de fotografías del traslado de la Imagen Titular de la hermandad a la Iglesia de San Benito.

Como te comenté en la anterior entrada, al margen de lo realmente importante del traslado, destacar el frío que se instaló en la noche salmantina del 11 de Febrero y que fue motivo de comentario entre quienes participamos en el mismo y, de un modo especial, entre nuestros hermanos y hermanas procedentes del sur de España.

No te oculto que al subir estas fotografías, 61 en total, el corazón siente un pellizco que recorre todo el cuerpo. Los recuerdos se agolpan en la mente y se hace presente un pasado cercano que no hacía presagiar los momentos vividos, desgraciadamente, antes de la primera salida procesional. Cuando veo las caras de alegría de muchos de los miembros de la hermandad, instantáneas en los que la complicidad, la "camaradería", la amistad,... eran nuestras señas de identidad y auténticas manifestaciones de felicidad, uno se pregunta qué ocurre en la mente de las personas, o peor aún , en el corazón o en el alma, para que se pase del blanco al negro, de la amistad a la enemistad, del todo al nada, en cuestión de poco mas de un mes.

Alguien me decía hace unos días que Satanás se cuela por cualquier rendija y hace de las suyas. Con sorpresa escuchaba su reflexión y casi no daba crédito a lo que me decía. ¿Satanás, le pregunté? Y ella, segura de si, afirmaba que a veces nos olvidamos de que el Diablo existe, que se hace presente en nuestras vidas y que la ausencia de oración, del fortalecimiento de nuestra fe, de no dar valor al respeto, a la lealtad, a la educación, a la amistad... al amor, son consecuencia de que el mal, la envidia, el odio, el rencor, la soberbia,... formen parte, sin darnos cuenta, de nuestro mundo... con todo lo que conlleva.

Por eso, querido amigo o amiga que me sigues, no puedo por menos que sentir emoción al contemplar al Señor Despojado de sus Vestiduras por estos parajes emblemáticos de mi Salamanca: la salida de la Purísima, cuyas puertas se volvieron a abrir gracias a El; el recibimiento y acto junto a los hermanos de la Vera Cruz; la simbiosis que el Alcalde logró entre el añorado y también injustamente juzgado Miguel de Unamuno y Nuestro Jesús Despojado, cuyo cuerpo refleja todos nuestros pecados en forma de pedradas, latigazos, palos.... Y, por su puesto, las estampas que nos dejó su paso junto al Palacio de Monterrey (gracias Doña Cayetana por lo que usted y yo... y alguno mas sabemos),o por la calle de la Compañía y la entrada en San Benito.

El final, por definirlo de algún modo no muy ortodoxo, apoteósico o sublime, que diría mi querido Heliodoro Ordás. Junto a las intervenciones necesarias y que nunca debimos echar en el olvido, los momentos - ¡qué momentos! - de satisfacción de mis hermanos costaleros, de los diputados, de los acólitos... y de todos y cada uno de los que no quisieron faltar a esta histórica cita. Las imágenes hablan por sí solas, incluso aquellas que estoy seguro no volverán a repetirse (?). Espero que te gusten.

Gracias Galongar.... y a ti que aquella tarde estuviste de nuevo a mi lado; a ti que me abrazaste de corazón; o tu que me felicitaste e incluso lloraste conmigo. Pero, sobre todo, gracias a todos los que pudisteis vivir y disfrutar de un sueño que para muchos era solo humo y que gracias al Señor y a mi Virgen de la Esperanza, se convirtió en la realidad por la que algunos apostamos hace ya unos años. Y, como no, a ti, escultor - imaginero cordobés, que cumpliste con tu promesa para que Salamanca hoy pueda gozar de tu obra. Gracias Paco, gracias D. Francisco Romero Zafra.