6 de agosto de 2009

Breve historia del costal en Salamanca


La historia del costal en Salamanca es sin lugar a dudas corta pero intensa. Los pasos en esta bendita tierra son llevados por tradición sobre los hombros o en el peor de los casos, a ruedas, como ha ocurrido en la pasada Semana Santa por falta de hermanos disponibles. Pero determinado “puritanismo” cofrade prefiere a ver un paso sobre grades y anti-estéticas ruedas a que sea llevado sobre la cerviz de un grupo de costaleros que se ofrezcan voluntariamente a ello. Claro, si a esto unimos afirmaciones públicas, realizadas desde lo más hondo de las convicciones y tradicionalismos, tales como que “llevar un paso a costal en Salamanca sería como comer la sopa con tenedor”, pues poco más de puede decir.




Sin embargo y a pesar estos antecedentes, un grupo de hermanos de la Hermandad Dominicana tomaron la valiente decisión de recuperar la procesión de la Virgen del Rosario (7 de Octubre de 2003) y sacarla a costal en un pequeño paso calzado por 20 costaleros. He aquí el inicio de las cuadrillas de costaleros en Salamanca y he aquí los primeros síntomas de una afición que cada día va creciendo más.








Desde esa histórica fecha y hasta la actualidad (salvo el año 2007 en que no procesionó) la Virgen del Rosario salmantino ha sido paseada por la capital charra por su cuadrilla de hermanos costaleros. Muchos de estos, animados por esta respetable forma de portar las Sagradas Imágenes, han mirado más allá de nuestras fronteras y han sado o están sacando pasos en Sevilla, Cáceres, Alicante, Ávila, Puente Genil, Rota, etc. Costaleros muchos de ellos que se iniciaron bajo las trabajaderas del “Rosario” y que hoy están en “La Amargura”, “Pasión”, “La Macarena” de la capital hispalense, por citar uno de los lugares en los que la afición al costal está más arraigada.

Ni que decir tiene que el conocimiento y experiencia que puedan tener los costaleros salmantinos están a años luz de los de otras ciudades de España, pero lo que es innegable es su disposición y afición desde muy jóvenes. Algunos, incluso, no han dudado en desplazarse a otras ciudades para participar en encuentros o congresos sobre la materia y, como he citado anteriormente, tampoco les ha importado hacerse un montón de kilómetros, dejar a sus familias, invertir dinero y tiempo de ocio, para ir a ensayar a ciudades bastante apartadas de nuestra capital.






Actualmente podría afirmarse que hay dos cuadrillas formadas de hermanos costaleros. La ya referida perteneciente a la refundada Real y Pontificia Archicofradía Sacramental de María Santísima Madre de Dios del Rosario y San Pio V, y la recientemente constituida de la Hermandad de Penitencia de Nuestro Padre Jesús Despojado y María Santísima de la Caridad y del Consuelo, que si Dios quiere procesionarán en la Semana Santa de 2012 por vez primera.

Mucho es el camino que queda por recorrer y mucho lo que habrá que aprender, para lo que sin duda habrá que contar con el apoyo, asesoramiento y experiencia de personas que son grandes conocedores de este bello arte, que no deporte sacro, como diría mi amigo, capataz y maestro Antonio Santiago.




En definitiva que, desde el Rosario, pasando por la procesión extraordinaria de la Virgen de la Peña de Francia, Santo Domingo, Fátima y la esperada de Jesús Despojado, se abre un amplio horizonte de ilusión para todos aquellos que vivimos con pasión la afición por el costal, sin olvidar, claro está, nuestra profunda y sincera devoción por Nuestras Imágenes Titulares.

Termino con un cariñoso recuerdo para todos aquellos que han contribuido y contribuyen a que esto sea una realidad, sin excepción; hombres con los que he compartido y comparto este bonito modo de procesionar, recuerdo que hago extensivo a aquellos otros que han contribuido con su experiencia a aportarme ilusión, afición y conocimientos.

Costalero ve tranquilo,
deja que arrastren tus pasos
y que suenen escondidos,
que es tu pisar solitario
el mejor de los sonidos